¿Cuánto cuesta un proyecto de datos con una consultora? Variables, rangos y lo que nadie te dice
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¿Cuánto cuesta un proyecto de datos con una consultora? Variables, rangos y lo que nadie te dice

Hernán Escudero
Hernán Escudero | | 8 min de lectura

Este artículo empieza advirtiendo algo que capaz hayas notado: nadie habla de precios en consultoría de datos. Ni en LATAM, ni en Estados Unidos, ni en ninguna parte. Con el argumento oficial de que “cada proyecto es único” (lo cual hay que decir que es cierto), se genera una falta de transparencia en la industria que creemos que no beneficia a nadie.

Nosotros creemos que hablar de plata con claridad es un acto de respeto. Si vos que estás leyendo este artículo pensando alternativas no podés juzgar qué es una inversión razonable y qué no lo es, es sencillamente porque nadie en la industria se tomó el trabajo de explicarlo.

Cuando alguien pregunta “¿cuánto cuesta un proyecto?”, lo que en realidad está preguntando es alguna de estas tres cosas:

  • ¿Me puedo dar el lujo de hacer esto?
  • ¿Lo que estoy pagando una locura o es normal?
  • ¿Qué estoy comprando exactamente por este dinero?

No vas a encontrar acá una tabla con números (y al terminar el artículo vas a entender por qué no tiene sentido), pero sí vas a encontrar las variables que realmente mueven el número hacia arriba o hacia abajo. Lo que buscamos es que cuando termines de leer puedas tener una conversación de pricing con cualquier consultora (incluida la nuestra) sin sentir que estás negociando a ciegas.


Las cinco variables que determinan el costo de un proyecto de data + IA

1. La madurez de tus datos

¿Vos confiarías en un restaurant que no tiene bien catalogada la fecha de vencimiento de sus productos? ¿Le comprarías ropa a una casa que tiene las remeras hechas un bollo y con los talles mezclados? Imaginamos que tu respuesta es un no rotundo. Sin embargo, te sorprenderías al saber cuántas empresas hacen algo bastante similar con sus datos (la materia prima más rica y explotable de este siglo).

Este punto es una muy buena parte de lo que determina el esfuerzo del proyecto. Dos empresas del mismo tamaño con el mismo “proyecto de IA” pueden tener diferencias abismales en función de lo que subyace por abajo del proyecto. Es decir: si tus datos están consolidados, tienen trazabilidad, una calidad razonable y alguien que los entiende, la construcción puede arrancar casi de inmediato. Si están en cinco lugares distintos, no sabés dónde o cómo se tocan entre sí y la documentación es la-cabeza-de-una-persona o directamente ni existe, eso que llamás “proyecto de IA” en realidad son dos proyectos: uno de ordenar los datos y otro de usarlos.

La pregunta correcta no es “¿cuánto cuesta el proyecto?”, sino “¿cuánto cuesta el proyecto, dado que mi punto de partida es este?”. Cualquier consultora seria debería poder mirar tu punto de partida y decirte honestamente cuánto de lo que vas a pagar es construcción y cuánto es deuda técnica (e idealmente, cuáles son los costos ocultos de que no la pagues). Si no lo hacen, es porque no lo saben o porque no quieren decirlo.

2. El scope real (que no siempre es el scope pedido)

“Queremos un modelo de propensión” puede significar muchas cosas distintas en función de quién lo diga (y cuán madura en términos de datos esté la empresa). El abánico va desde los cálculos más elementales en un excel, pasando por una notebook con un modelo entrenado una vez, hasta un un modelo en producción con entrenamiento y despliegue continuo. En definitiva, pueden ser dos días o seis meses: la diferencia no es el modelo, sino todo lo que lo rodea.

Una parte importante del precio depende justamente de qué tan lejos llegás en las cajitas que tenés que rodear: ingesta, feature store, CI/CD, monitoreo, alertas, reentrenamiento, etc. Cada uno de esos eslabones es opcional en el papel, pero dependiendo del caso puede ser necesario en la práctica si querés que el modelo siga funcionando cuando nadie lo esté mirando.

3. Quiénes van a hacer el trabajo

El entendimiento por momentos tácito y por momentos secreto en la industria es que los seniors venden y los juniors construyen: cuando hay que ganarse al cliente, las empresas ponen lo mejor que tienen, pero una vez que el contrato se cerró, los nombres cambian y las habilidades también. La diferencia con la consultoría boutique (la categoría donde estamos en deployr) es que los que venden son los mismos que se ponen el equipo al hombro. Por lo tanto, la tarifa suele ser más alta porque no hay “múltiples perfiles” sino que hay una continuidad a lo largo del proceso.

Nos parece necesario aclarar que hay proyectos que seguramente requieran el enfoque de “muchas manos juniors en el barco” (y de hecho, consideramos muy saludable a mediano y largo plazo que los perfiles con menos experiencia la adquieran en la cancha), pero el tema es que eso sea lo que realmente necesita tu proyecto (y que estés pagando por lo que te dan).

4. Cuánta capacidad se queda en tu equipo

Todos los proyectos suelen terminar con un entregable. La pregunta inmediata es: ¿quién recibe eso que se entregó, y qué hace con eso? Encargarse de que la empresa que contrata tenga en sus manos la capacidad de sostener el desarrollo lleva mucho tiempo y esfuerzo. Las sesiones de transferencia de conocimiento (que en deployr tenemos inclusive de manera interna para mantenernos actualizados y cruzar experiencias internas) se encargan precisamente de evitar el abandono de desarrollos por la razón más triste de todas: que nadie sepa qué hacer con ellos.

Si lo que te proponen no incluye a nadie de tu equipo en el proceso como owner, levantá una ceja: estás comprando un accionable hoy, pero con una dependencia inevitable a mediano y largo plazo.

5. La duración de la relación

Un proyecto de tres semanas cuesta distinto que una relación de años, y no solo porque tres semanas sean “menos plata”, sino porque hay todo un esfuerzo inicial que en un engagement largo se amortiza distinto.

¿Qué involucra ese esfuerzo? Interiorizarse en el negocio del cliente y entender a las personas y los procesos. Todo eso, cuando se hace bien, se hace una vez y se amortiza durante meses o años. En un one-shot, ese mismo costo tiene que pagarse en pocas semanas, y por eso la tarifa efectiva se siente más alta. En este sentido, no es casualidad que nuestras relaciones más valiosas son también las más largas: son las que nos permitieron ir resolviendo problemas cada vez más profundos sobre la misma base de conocimiento acumulado.


Lo que no deberías estar pagando

Tres cosas concretas para mirar cuando compares propuestas.

¿Con quién vas a trabajar efectivamente? Si la consultora tiene tres capas de management entre quien te vendió y quien va a escribir el código, hay una serie de intermediarios en el proceso cuyo tiempo e ineficiencia lo estás pagando vos.

¿Te están dando una bazooka para matar un mosquito? Una consultoría responsable busca solucionar un problema, no vender una solución preempaquetada al problema que más se adapte. Asegurate de que lo que te estén proponiendo sea hecho a medida de tus necesidades y no a las de la consultora.

¿Los accionables dependen únicamente de la consultora? Desconfiá de las consultoras que dicen que “se encargan de todo”. La auténtica responsabilidad de un consultor es generar crecimiento, no dependencia. Si elegís trabajar con una organización extrerna tiene que ser par empoderarte a vos y a tu equipo, no para quedar atado a un tercero.


Cómo lo hacemos nosotros

Somos una consultora boutique que no vende horas ni PoCs eternos, sino relaciones que empiezan chicas y se vuelven profundas con el tiempo. Arrancamos con lo que llamamos el Primer Paso: un engagement corto y acotado, de tres a cuatro semanas, que termina con un entregable concreto que es tuyo, sin importar si después decidís seguir trabajando con nosotros o no.

Para algunos clientes ese entregable es un diagnóstico honesto de dónde están parados y pueden seguir solos.

Para otros es el punto de partida para un desafío técnico: un POC o un prototipo que demuestra que el problema se puede resolver.

Y para otros, es la chispa que enciende un fuego: el primer paso en un camino que lleva a una transformación completa.

Esperamos que esta guía te sirva y te deje pensando. Cuando quieras avanzar en un nuevo capítulo de la historia de tu organización, estamos listos para escucharte y acompañarte de la mejor manera.

Hernán Escudero

Hernán Escudero

ML Engineer @ deployr

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